es dificil seguir las recomendaciones nutricionales

¿Por qué parece difícil seguir las recomendaciones nutricionales?

30 de junio de 2026 20

En nutrición hay ocasiones en las que nos encontramos con paradojas a las que cuesta encontrar explicación. Una de ellas, por ejemplo, es la de por qué nos cuesta tanto ajustarnos a las recomendaciones nutricionales. 

Si tenemos la información suficiente de cómo seguir una dieta saludable, si conocemos la cantidad de beneficios que nos reportan y, si analizándolas objetivamente, tampoco suponen un esfuerzo desproporcionado, entonces, ¿por qué no las seguimos más a menudo?

Para tratar de despejar esta incógnita contamos con las opiniones de varios especialistas en nutrición y salud de primer nivel.

El problema no siempre es la información

La doctora en Ciencia y Tecnología de los Alimentos y experta en análisis sensorial, Rocío Teruel, plantea una reflexión interesante: Probablemente esto ocurra porque hasta ahora las recomendaciones nutricionales han estado basadas en la composición nutricional de los alimentos. Hemos aprendido a hablar de calorías, grasas, proteínas, vitaminas o fibra y eso nos ha proporcionado una visión muy racional de la comida. A lo mejor, continúa Teruel, lo que tenemos que hacer es enfocarnos un poco también en las propiedades sensoriales y en cómo percibimos los alimentos y los disfrutamos. 

Porque la realidad es que no elegimos los alimentos únicamente por sus características nutritivas. En muchas ocasiones el sabor, el aroma, la textura, los recuerdos que nos evocan o el placer que nos producen, son condicionantes tan poderosos que hacen que prefiramos unos alimentos frente a otros. También hay algo que se debería tener en cuenta: cuando las recomendaciones se perciben como una lista de obligaciones o prohibiciones, es fácil que aparezca el rechazo.

Comer bien también debería ser disfrutar

Uno de los grandes errores, posiblemente fruto de una información sesgada o directamente poco rigurosa, es asociar alimentación saludable con sacrificio o aburrimiento.

Es bastante habitual relacionar alimentación equilibrada y saludable con tener que renunciar a aquellos alimentos con los que más disfrutamos. De hecho,  percibir lo que vamos a comer como algo aburrido, rígido o incompatible con el placer, dificultará mantener en el tiempo ese patrón alimentario.

Quizá una de las claves esté en dejar de entender la alimentación y los alimentos como buenos o malos, saludables o no saludables, y empezar a ver la dieta como un estilo de vida, un conjunto de hábitos y factores, que en función del momento variarán y habrá que ir ajustando, y en los que la consistencia y el placer conviene que sean los dos pilares fundamentales para sostenerla. 

¿Por qué es recomendable consultar con un nutricionista?

En ocasiones intentamos resolver nuestras dudas nutricionales recurriendo a consejos de amigos, redes sociales o información dispersa que encontramos en internet. Sin embargo, hay situaciones en las que contar con ayuda profesional puede marcar una diferencia importante.

Gregorio Varela recuerda que la figura del dietista-nutricionista sigue estando infravalorada en España, a pesar de ser un profesional sanitario especializado precisamente en alimentación y nutrición. 

Recurrir a un nutricionista es especialmente recomendable cuando uno quiere que se le ordene, que se le planifiquen sus hábitos alimentarios, cuando necesito una dieta que me dé un mejor confort desde el punto de vista de salud digestiva, de salud cardiovascular. 

Además, cada vez es más frecuente que estos profesionales trabajen dentro de equipos multidisciplinares junto a endocrinos, psicólogos o especialistas en medicina deportiva. Esta visión conjunta permite abordar los problemas desde diferentes perspectivas y ofrecer soluciones más amplias y completas. Según Varela eso es lo que hace finalmente tener una visión, que diríamos ahora, holística y multidisciplinar.

No existen soluciones mágicas

Uno de los mensajes más interesantes que aporta Gregorio Varela es que no deberíamos acudir a un nutricionista esperando resultados milagrosos.

Vivimos en una época donde abundan las promesas rápidas. Dietas que prometen cambios radicales en pocos días, métodos aparentemente sencillos o estrategias que aseguran resultados espectaculares sin esfuerzo.

La realidad suele ser bastante menos llamativa.

Ese dietista-nutricionista me va a ayudar, me va a orientar, me va a aconsejar y, sin duda me va a pedir que haga un esfuerzo personal y con paciencia, apunta Varela y nos recuerda que es fundamental que esté como un profesional más de la salud reconocido en nuestro sistema sanitario. 

El peligro de empezar a eliminar alimentos

Cuando una persona decide mejorar su alimentación, una de las primeras tentaciones suele ser empezar a eliminar macronutrientes específicos, o grupos de alimentos concretos.

Esta situación suele ser frecuente con los carbohidratos, pero también con ciertos alimentos que han sido estigmatizados o señalados como “malos». Pero ¿realmente necesitamos eliminar alimentos para comer mejor? La catedrática de Nutrición y Bromatología, Teresa Partearroyo es clara al respecto: Si somos personas sanas no tenemos por qué eliminar ningún alimento de nuestra dieta. Lo que tenemos que intentar es moderar la frecuencia o la cantidad que consumimos de ellos.  

Ningún macronutriente o alimento es perjudicial por sí mismo. Siempre que se consuma con moderación y en la frecuencia apropiada a nuestras necesidades, que forme parte de una dieta equilibrada, y que sea compatible con un patrón alimentario saludable, todo alimento puede formar parte de nuestra dieta.

Esta idea de demonizar alimentos, desafortunadamente, resulta especialmente relevante en un contexto donde proliferan mensajes simplistas que clasifican los alimentos entre «buenos» y «malos». Por eso siempre recordamos la importancia de recurrir a fuentes rigurosas científicamente para informarse sobre alimentación y nutrición.

La dietista-nutricionista Melyssa Chang advierte además de otro riesgo relacionado con restringir alimentos en nuestro día a día además de que pueda llegar a un déficit nutricional, que sería el extremo, también nos puede llevar a tener un trastorno de conducta alimentaria porque al final eso tiene una conexión no solamente física por haber restringido esos nutrientes, sino también mental porque tu estado de alerta de búsqueda de alimentos se empieza a activar y entonces nos empezamos a encontrar con diferentes situaciones que hay que solucionar. 

Cuando nos prohibimos constantemente determinados alimentos, nuestro cerebro puede entrar en un estado de vigilancia permanente. Empezamos a pensar más en aquello que intentamos evitar, aumenta la sensación de control sobre la comida y, en algunas personas, esto puede favorecer una relación cada vez más complicada con la alimentación. Y ahí, como advierte Melyssa Chang, entraría la figura del psicólogo, que junto con el Dietista-Nutricionista tendría un papel clave para ayudar a la persona a restablecer una conducta sana frente a la comida.

La alimentación saludable no debería complicarnos la vida

Quizá la conclusión más importante que debamos sacar sobre este tema sea que comer saludable nunca debería convertirse en una fuente constante de preocupación.

Porque comer bien no consiste en hacerlo perfecto. Consiste en construir hábitos que podamos mantener durante años, sin culpa, sin miedo y sin renunciar al placer de sentarnos a la mesa. 

Nutrición

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Somos Nutrisensatos porque seguimos una dieta variada y equilibrada, tenemos hábitos saludables y nos informamos sobre alimentación y salud a través de fuentes veraces y contrastadas.

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